
Centro de Educación Libre
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Ya no está abierta
La escuela cerró. No admite matrículas ni hay lista de espera: esta página cuenta algo que ocurrió, no algo que se pueda contratar.
Lo contamos porque fue una de las mejores cosas que ha hecho esta casa, y porque lo que se aprendió allí sigue funcionando todos los días.
Desarrollo por habilidades y no por cursos
Así lo resumían entonces, y es la frase que mejor lo explica:
«Hemos creado un modelo de desarrollo por habilidades y no por cursos o estándares, ofreciendo alternativas al sistema educativo actual.»
AulaGreen, 2019
«Nos basamos en la pedagogía activa para conseguir las metas y no bloquear su motivación con actividades obligatorias impuestas por su edad, curso y objetivos.»
La actividad principal era el juego
«A través del juego espontáneo, acompañamos a niños y niñas desde una mirada sin juicios: observamos todo lo que va ocurriendo en el momento e intervenimos solamente cuando ellos y ellas lo necesitan.»
«Un espacio donde poder desarrollarse sin prisas, de aceptación sin expectativas, donde prima la confianza en el niño y la niña para construirse.» Un espacio, decían, «pensado para que los niños y niñas puedan crecer para ser».
Cómo empezaba el día
Este párrafo estaba en su web y merece leerse entero:
«A las 9 cada uno a su ritmo va llegando al espacio. Por el camino saludan a los animales, recogen sensaciones: el olor a hierbaluisa, el frescor del rocío de la mañana, el sonido del viento en la copa de los árboles… produciéndose así los primeros encuentros.»
La bienvenida, cada mañana a las nueve
Esa es la diferencia de tener la escuela dentro de una granja: el camino de entrada ya era parte del día.
Y las familias
No era una escuela a la que se deja a un niño en la puerta. Las familias tenían su sitio en el proyecto, y había encuentros abiertos para hablar de cómo se aprende: en noviembre de 2019 se organizó una conferencia con Gema Cotallo, titulada «Nuevas miradas hacia la infancia y la Educación: el juego espontáneo como motor de aprendizaje».
Los carteles de entonces, tal cual se repartieron:
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Qué quedó de todo aquello
Llevar una escuela obliga a pensar como un centro educativo y no como una empresa de ocio: a programar por objetivos, a mirar el currículo, a justificar cada actividad y a medir qué aprende un niño y no solo si se lo ha pasado bien.
Eso es lo que sigue en pie. Cuando un colegio pregunta hoy qué encaje curricular tiene una visita, la respuesta viene de aquellos años.
