
Los proyectos
Una máquina en cada mundo
Cada temática lleva dentro una actividad tecnológica que se construye o se usa durante la visita. No es un añadido: es una de las estaciones del día, y cambia según dónde estés.
Los espectáculos
Durante años el equipo montó y representó sus propias funciones: guion, vestuario, escenografía, música y actores de casa. No se contrató a nadie.
Hoy no están en el catálogo, pero la manera de trabajar que dejaron —montarlo todo dentro— es la que sigue en pie en cada temática nueva.
El agua y el sol
Debajo de la finca hay un acuífero a menos de tres metros. De ahí sube el agua un pozo propio, que llena una piscina natural con su depuradora. Esa misma agua es la que después riega.
Y quien mueve las bombas es el sol: hay una instalación fotovoltaica propia con baterías, que carga de día para poder regar de noche, por goteo, cuando apenas se evapora nada. Lo que sobra se filtra de vuelta al acuífero.
Sol de día, agua de noche. Y al reaprovechar el agua una y otra vez hace falta mucho menos producto químico que en una piscina convencional.
Una finca que se gobierna sola
Riego, iluminación, accesos, temperatura, humedad y consumo eléctrico: casi 150 aparatos repartidos por unas 25 zonas, del establo al mariposario, del invernadero a las propias ambientaciones temáticas.
Y una decisión de fondo que se enseña en diez minutos: cada válvula de riego se cierra sola, por hardware. No la cierra un ordenador ni una aplicación. Se abre una zona, se desconecta el wifi delante del grupo, y se cierra igual a su hora.
Si un sistema necesita que todo funcione para ser seguro, no es un sistema seguro.

